Zelaia (Hernani): Enero 31, 2026

Seguimos con el XXX Aniversario de la III Sagardo-Bira, volviendo a una a las que fuimos en la IV Sagardo Bira, y a la que no habíamos vuelto juntos desde 2016, veremos si la sidra está tan rica como entonces.

Asistentes: Josetxu, Edu y Nesss

Previo

Día de perros, reparaciones en el armario del balcón de Nesss. En bus a Urnieta para tomar algún porrón en Matxo. A la vuelta a Hernani, parece que las 14:30 ya es tarde para tener las cocinas abiertas en ciertos bares. Cuando llega Josetxu desde Bilbao, minutos después de despertar Edu de la siesta, salimos a comprobar que el ambiente sagardo bus ya no es el que era. Visitamos el bar que hace pintxopote los sábados en Hernani, donde nos proponen beber sidra de botellín, asi que cambiamos a zuritos, acompañados de pintxos de tortilla de bakalao. Nos tienen contentos los bares de Hernani entre no tener vasos de sidra ni vino del año. Cogemos el bus BU12 al barrio de Martindegi, donde está la sidre.

Sidrería

Cocina, con ventanilla de recepción, a la izquierda de la puerta de entrada, comedor de mesas y sillas altas a la derecha, y enfrente la entrada al pasillo de la muerte de la sidrería, con numerosas kupelas aparentemente de madera. Luego comprobaríamos que pasados los baños del fondo hay otra sala con kupelas metálicas. Ninguna kupela con grifo, ni falta que hacía gracias al txotxero joven e veinteañero hiperactivo. Decoran las mesas los cubiertos de cada uno encima de sendas servilletas de paño... amarillo, y tablitas, con los que nos da por jugar a la jenga cuando estamos en la mesa. Los bancos de nuestra mesa hicieron de perchas de nuestras txamarras, aunque había un perchero comunitario a la derecha de la entrada a las kupelas. Zona comedor muy kuka y moderna.

De comer, tres trocitos de chorizo a la sidra en un pucherito de barro, con sendos bollitos de pan para quien lo quisiera rellenar, dos de nosotros lo usaron para untar en el caldo. Tortilla de bacalao jugosa en la que no hubo espinas porque no supimos discernir si había bakalao, abadejo, fogonero o algo parecido (pero tenía poco sabor, si lo comparamos con al tortilla de Urbitarte, hace dos días). Luego tres trozos de bakalao con pimientos rojos (menos mal que no está Josune), ajo y salsa estilo pil-pil ligero (que es del gusto del criticón de Edu), con una pala para servir; aparentemente ninguna espina para Josetxu (igual se las tragó), dos para Edu y seis para Nesss (con tanto trabajo, estuvo un rato de penitencia en el comedor mientras los otros dos fueron a beber). Txuletón de 1,05 kilos de lomo alto con la carne ya cortada y poca esquina, del que justo justo dejamos los huesos tras roerlos bien; la carne tierna y jugosa nos dejó satisfechos. De postre, nos sacaron una tabla (Edu empieza a estar hasta los cojones de las tablas...) con cuatro tipos de quesos, un poco de dulce de manzana, y unas nueces y avellanas YA PELADAS. Existía la opción de añadir pastelitos de no se qué, que Edu rechazó de plano al pedir el postre, aduciendo tradición estricta, lo que hizo protestar al golosón de Josetxu. En primera instancia, el precio que nos cobraron fue de 132,31 euros, pero al día siguiente vimos que el postre (12,38) se había cobrado dos veces; un email de Edu a la sidrería solucionó el problema, y Nesss se pasó a recoger los 12,38€ cobrados de más, con lo que finalmente fue 119,93 euros (casi 40 euros cada, ver epílogo). Queda claro que no hay que pedir los extras que ofrecen ultimamente las sidrerías. Y hay que recordar que fueron 43€ por persona hace 10 años (carísimo para entonces)... pidiendo tres txuletas para cuatro (mejor no calcular cuanto sería eso hoy en día).

Al identificarnos al entrar, nos proponen ubicarnos en el comedor (aunque al reservar nos dijeron que tendría que ser en la zona de kupelas), por alguna baja de última hora. Luego vimos que en la "bodega" sólo había sitio para que cenasen los seis "Potxolos", amigos del txotxero. Ellos y nosotros fuimos los únicos en comer de pie, aunque lo de ellos fue obligado al no tener donde sentarse.

Además del txotxero frenético, destacan las camareras serias a más no poder, y la jefa, que nos va avisando a partir de la tortilla, y en el caso del txuletón, varias veces (cada vez más tensa). No le dejan ya a uno ni beber tranquilo esperando que la comida asiente el sabor. La sidra estaba en general rica, aunque la 22 del pasillo de la muerte, y las metálicas de la sala del fondo estaban menos hechas, a nuestro parecer.

Estuvimos ubicados entre la mesa de los diez de las camisetas conmemorativas de las cenas anuales en Zelaia (Josetxu preguntó que para cuándo nuestras próximas camisetas) y las siete del grupo de Heidy y amigas. Destaca también la pareja rompevasos que arrinconaban al txotxero, para despiste de los ansiosos que iban a por sidra y tiraban millas casi hasta los baños del fondo. Socializamos bastante entre las kupelas y algo en el comedor, donde Nesss inmortaliza a algún grupo que solicita sus servicios, conocedores sin duda de su pulso sinpar.

Casi al final, Edu decide que participemos en la XII edición del campeonato "Bota Bertsoa!", organizado por la asociación Dobera y en el que colaboran 23 sidrerías (Zelaia entre ellas), con nuestros mejores tres bertsos sagardobireros y que son adecuadamente manuscritos por Nesss, y al buzón. A ver si ganamos algo... pero más vale que no nos hagan cantar o más bien daremos el cante. Poco después de las 00:00, tras una ronda final, el txotxero cierra el pestillo de las kupelas, así que pagamos y nos toca salir casi en tromba.

Epílogo

Echamos una primera ronda en el bar de enfrente, Oialume Taberna: dos tintos del año (joder, ¡casi hace ilusión que tengan!), una kokakola para Edu y Nesss, y para Josetxu un patxaran kashero de color rojo radiactivo (y era aún más radioactivo de sabor). Todo el mundo a kubatas y copazos, menos nosotros. Ambientazo gracias a una trikitixa y pandereta. Tras ver que justo había pasado un bus y no amenazaba lluvia, volvemos andando al kaxko y entramos al Garin, donde hay poca clientela (l@s camarer@s están de brazos cruzados). Mismos tragos que en el anterior, pero esta vez el patxaran no era ni kashero ni de color radiactivo, y el vino bastante peor. Como de ambiente Hernani está muerto y enterrado (Kixkal y Zintzarri trinkaos), nos volvemos a casa sobre la 1:00. Insistimos en que el ambiente sagardo bus no es el que era (afortunadamente). Grandes tragos de agua y no menos grandes charletas antes de ir al sobre.